El famoso clima laboral. Desde hace unos años parece un concepto de moda, queda muy bien hablar de clima laboral, pero muchas veces son palabras vacías porque es habitual que las empresas tengan pocos datos concretos de qué es lo que está pasando en su interior realmente.

Para situarnos, el clima laboral incluye todos aquellos aspectos que inciden en mayor o menor medida en la satisfacción de tu trabajo: motivación, comunicación interna, estilo de liderazgo, gestión de equipos a todos los niveles (global, departamental, etc.), imagen corporativa, orientación al cliente, reconocimiento y recompensas o posicionamiento corporativo. Al analizar estos factores detenidamente y en profundidad, salen a la luz aquellas empresas que creen en la importancia de ayudar al empleado a nivel personal y aquellas que creen que su obligación es trabajar y no hay que tener en cuenta nada más.

De cara al exterior hay un maquillaje absoluto de estas cuestiones. Todo el mundo presume de su buen clima empresarial, pero a la hora de la verdad muchas empresas lo trabajan. Para que tenga sentido, trabajar por el buen clima laboral debe tener la consideración de proyecto serio que permita ver en qué aspectos tu gente está satisfecha y en qué aspectos no. Esto es un proceso, hay que hacer un diagnóstico y delimitar aquellos aspectos que nos preocupan.

En base a nuestra experiencia, sabemos que es vital que la dirección apoye esta iniciativa. Si la dirección no está implicada en esta propuesta, se queda como un mero proceso interno sin ninguna repercusión. Pero no solo eso, también debe comunicar la iniciativa y explicar por qué lo hacemos.

Lo primero siempre es elaborar un diagnóstico motivacional, ya que es la herramienta que nos ayudará a saber qué estamos haciendo bien, qué no y cuál es la percepción de nuestros equipos.

El segundo paso es el análisis de los resultados, a través del cual se elaboran una serie de recomendaciones para la empresa.

Y el tercer paso es la implementación de estas recomendaciones. Esta implementación debe hacerse de forma prolongada en el tiempo e ir midiendo. Nosotros recomendamos realizar evaluaciones cada dos o tres años. Pensemos en un reconocimiento médico, en el que te hacen un diagnóstico y te dan una serie de indicadores (por ejemplo, el nivel de colesterol), y unas recomendaciones de alimentación saludable. Para medir el éxito de esta alimentación saludable, se requiere que pase un tiempo. Al final, lo que nos queda es una información muy valiosa para hacer relevos de dirección y para elaborar acciones dirigidas a los empleados, a directivos o a departamentos.

Beneficios de un buen clima laboral

Son muchos, pero al final se pueden resumir en uno: incremento de la productividad. En ventas hay una máxima: empleados satisfechos son fieles y productivos; y clientes satisfechos, son clientes fieles y productivos. O tu trabajo es vocacional, y por tanto estás motivado de forma natural, o no lo es. Yo diría que el 50% de las personas no tienen un trabajo vocacional.

Los no vocacionales necesitan añadir ciertas motivaciones a su puesto. Tener buenas políticas de gestión de personas, oportunidades de formación, compañerismo, buen ambiente de trabajo, todo eso contribuye directamente a que estés más contento y trabajes mejor. Las actitudes hacen que las personas sean más productivas, porque con una actitud mejor se desarrollan más habilidades.

Existen dos grandes definiciones de lo que llamamos productividad. La tradicional, que la concibe como hacer el mayor número de cosas en el menor tiempo posible, y otra más moderna que analiza cómo compaginamos todos los ámbitos de nuestra vida de manera satisfactoria.

Esto es muy relevante, porque antes se separaba la vida profesional y vida personal, y eso ya no se puede hacer. Ahora somos más productivos cuando conseguimos compaginar todos los aspectos de nuestra vida. Va a ser más productiva una madre que entra a las 9.30 porque tiene que llevar a sus hijos a la escuela, que la que entra a las 8.00 y tiene un problema porque no puede hacerlo, ya que tiene la cabeza en otro sitio.

Si vamos a las nuevas generaciones, que es lo que tenemos que abordar ya de cara a trabajar la cultura de empresa del presente y del futuro, tenemos que adaptar la gestión de la vida profesional y personal de una forma conjunta. Las empresas ya no pueden vivir ajenas a lo que pasa en la vida.

En resumen, cuanto más motivadas estén las personas, más contentas están, mejor trabajan, mejor producen, esto se traduce en ventas y los resultados son mayores.

Riesgos del estudio de clima laboral

Aquí nos enfrentamos también a algunos peligros:

  • A la hora de leer el diagnóstico, debemos entender que estamos leyendo opiniones y, por lo tanto, son subjetivas. Van a existir diferencias de opinión entre los distintos departamentos, o entre una red de ventas y unos servicios centrales, así que habrá que saber manejar debidamente esta información.
  • En función de cómo sea la cultura de empresa que nos encontremos, la iniciativa puede ser recibida como sumamente satisfactoria o como un control. En las empresas en las que dominan el escaso diálogo o los estilos autoritarios, es mucho más probable que los trabajadores se queden en posturas políticamente correctas o que mientan, por miedo a posibles represalias.
  • También debemos tener en cuenta que si presentamos unos resultados, nos tenemos que comprometer a poner en marcha ciertas medidas para solucionar los problemas o áreas de mejora. Si no lo hacemos, el diagnóstico se girará en nuestra contra, ya que perderemos toda la credibilidad, y la próxima vez que queramos hacer un diagnóstico de clima laboral será un mero trámite, porque los empleados no lo verán como algo relevante y no estarán implicados. Esto lo hemos visto con muchas empresas, y es una situación de difícil solución.