Hace pocos días he tenido dos grandes ocasiones para pensar y reflexionar sobre una nueva palabreja de moda en el mundo de la gestión comercial y empresarial: la “Gamificación”. La primera, una conferencia muy interesante en Esade. La segunda, un no menos jugoso artículo de Jordi Goula en el “Dinero” de La Vanguardia.

“Gamificación”. Suena raro, forzado, te hace dudar ¿Viene de gama, de porfolio? ¿De la letra griega?¿De los rayos que reciben de ella ese nombre?¿De un tratamiento revolucionario?
Y encima, el corrector ortográfico tampoco lo reconoce. ¡Lo que faltaba!
Suerte que nuestro ya querido Dr. Google lo sabe todo, incluso entiende las dudas que se presentan relacionadas con nuestro idioma. Nos lo pone fácil: ¡Ludificación!, puntualizando además: “proviene de Game, Juego”.
Con ello ya nos entendemos, aunque suene a palabra rara y extraña (excepto para ciertos políticos que últimamente han estado negociando con los Andersen, los BCN World y demás proyectos “lúdicos”).
Aunque tampoco la acepte nuestro corrector ni el diccionario de la RAE, intuimos que se refiere a lo que, los que nos dedicamos desde hace decenios al Marketing, llamamos “dinámicas de juego”, premios, incentivos…
Y la alegría interior es mayúscula, cuando uno piensa: qué bien, lo que siempre hemos estado haciendo –y que ahora vuelve a descubrirse- no estará tan mal y sigue funcionando.
Ya lo sabíamos por los resultados.
Por la buena relación coste-beneficio, por el impacto, la notoriedad, etc. que nos permite lograr si hablamos en términos comerciales.
Y por la motivación y compromiso que genera cuando hablamos en términos de formación, aprendizaje y capacitación.
Celebro el descubrimiento y os emplazo a todos para que, desde nuestra área de responsabilidad… ¡siga la diversión!.

Josep Moncunill
Gerente

 

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