Cuando hablamos de la generación Z, ¿a qué nos referimos? Como es habitual, al hablar de generaciones, se suele caer en un baile de cifras en el que cuesta que nos pongamos de acuerdo. Para arrojar luz a esta cuestión, podemos afirmar que habría consenso al señalar que el rango más alto de la generación Z es aquél que comprende a todas aquellas personas que hoy tienen 23 años o menos, es decir, que han acabado la carrera y probablemente están empezando un master o incorporándose a su primer trabajo. En cualquier caso, la edad de corte no tiene tanta importancia como sus implicaciones.

¿Por qué hablamos de generación Z?

La historia nos enseña que, siempre que etiquetamos a una nueva generación, es debido a que observamos cambios sustanciales respecto a la anterior. En el caso que nos ocupa, categorizar a esta nueva generación es consecuencia de la detección de las siguientes características, muchas de las cuáles (si bien no todas) los diferencian de los millennials:

  • Son nativos digitales. Se mueven por internet y usan la tecnología con una gran naturalidad.
  • Prefieren entornos que faciliten la conciliación y estimulen la creatividad.
  • Valoran especialmente la motivación, por encima de otros factores profesionales.
  • Son autodidactas, y la educación formal da paso a un aprendizaje más vocacional.
  • Dan mucha importancia a la inmediatez. Están acostumbrados a pedir cualquier cosa por Glovo, a pagar desde el móvil, a encontrar cualquier información en cualquier momento.
  • Son ahorradores. Valoran el ahorro más que los millennials y además adquiere una gran relevancia el concepto de practicidad. Evalúan muy bien si realmente necesitan un producto o servicio antes de comprarlo. En este sentido, son más conservadores, exhaustivos y tienen que tener claro que ese producto les sirva.
  • Están más informados. A pesar de todo, aquí emerge con fuerza el concepto de infoxicación, es decir, pueden llegar a tener un exceso de información e incluso informaciones contradictorias que afecten a su toma de decisiones.
  • Se sienten con derecho a crear, modificar y transmitir la información sin filtros.
  • Quieren tomar sus propias decisiones. Es importante que sientan que manejan el timón de sus vidas.
  • No dan demasiada importancia al concepto de jerarquía, ni en las empresas, ni en las familias, incluso entre sus círculos de amistades.
  • Por ahora, su poder adquisitivo todavía es bajo, pero esta es tan solo una característica momentánea, en unos años dejará de ser así y las características anteriormente comentadas poco a poco tendrán más relevancia social y económica.

Siempre vamos a tender a compararlos con los millennials, pero la generación Z nos trae cambios bastante importantes. Para empezar, crecieron durante unos años de fuerte recesión económica, algo que hace que esta generación sea mucho más realista que la anterior y menos optimista.

¿Hasta qué punto se trata de un cambio profundo?

Esta generación Z trae una serie de incógnitas que hoy las vemos como más profundas de lo habitual, pero si tuviéramos esta conversación hace 10 años, en relación a los millenials, seguramente la preocupación sería similar. Aun así, no podemos negar la importancia del cambio, por eso en mis próximos artículos hablaré sobre cómo se traducen las características de esta nueva generación en la compra, cómo actúan en su rol de consumidores, cómo se debe adaptar el vendedor a estos nuevos compradores y cómo estos Z pueden asumir el rol del vendedor.

Al final, de lo que hablamos es de gestión del cambio, y el cambio siempre está presente. Me gusta hablar de un entrenador de tenis que yo tuve hace muchos años, su consejo era estar siempre de puntillas, por mucho que fueras ganado 5-0. En este caso es lo mismo, el cambio siempre está ahí, y por eso siempre tenemos que estar de puntillas, porque el cambio es continuo y lo único que no cambia es que siempre hay cambio.