La importancia de marcarse objetivos y cómo conseguirlos

Estamos a punto de acabar el primer mes del año. Aprovechando las fechas en las que estamos, aunque la lección es válida para todo el año, te planteo la siguiente pregunta:

¿Quién no se ha marcado un objetivo para el año nuevo y a los pocos días se ha quedado en nada?

Decisiones como apuntarse a un gimnasio, aprender idiomas o ahorrar dinero han pasado de ser objetivos comunes en las personas a convertirse en un chascarrillo general, un chiste. Ya nadie comunica su intención de hacer deporte sin dejar entrever un sonrisa disimulada y cómplice.

Lo importante es que la intención es real y, por tanto, su no consecución es un fracaso. Entonces, ¿qué diferencia a aquellos objetivos encaminados al éxito de aquellos dirigidos abiertamente al fracaso? El método.

Debemos adquirir hábitos e inercias que nos conduzcan a nuestra meta. Y para adquirir estos hábitos, mi recomendación es no marcar los objetivos una vez al año sino hacerlo regularmente, y revisarlos a menudo.

Un objetivo ha de motivarte lo suficiente como para que merezca la pena todo el esfuerzo y la perseverancia que requerirá su logro. Alcanzar nuestros objetivos además de ser un fin en sí mismo es también un medio para lograr la suficiente confianza en uno mismo, una confianza que nos será de gran utilidad para plantearnos cada vez mayores retos.

Ahora bien, debemos ser realistas. No podemos plantearnos subir al Everest si no tenemos ninguna experiencia de montaña. Por mucha firmeza que pongamos en nuestro deseo, es muy probable que no consigamos lo que esperábamos y que eso nos frustre para conseguir otros objetivos.

Eso sí, no debemos confundir nunca un objetivo irrealizable con lo que puedan ser simplemente obstáculos. Los obstáculos son los que hacen que un reto sea tal cosa. Sin obstáculos no hay esfuerzo ni superación. Deben estar ahí, y superarlos debe ser parte de tu motivación.

Por lo tanto, nuestro objetivo debería tener al menos un 50 por ciento de probabilidades de éxito. En Liderándome para liderar (Alienta, 2015) os proponía esta fórmula:

DECIDIR (qué es lo que queremos) + COMPROMISO (para lograrlo) + DEDICACIÓN (trabajo diario) + MEJORA DIARIA (cada día hacer algo que, por pequeño que sea, nos acerque a nuestro objetivo) + TIEMPO (la suma de pequeñas acciones diarias desemboca en grandes resultados)

¿Qué más debemos tener en cuenta?

  1. Que tus valores estén alineados con tus objetivos. Difícilmente vas a perseverar haciendo algo en lo que no crees.
  2. Que podamos medir los resultados. Este mecanismo ya lo aplicamos en nuestros negocios. Lo mejor en este sentido es definir, antes de empezar nuestro camino hacia el objetivo, cuáles son los indicadores y métricas clave en las que basaremos nuestros logros.
  3. Ser creativos y pensar “fuera de la caja” para ver las cosas desde otras perspectivas. La innovación debe estar presente en todas las esferas de nuestra vida.
  4. La necesidad de estar concentrados y fijar toda nuestra atención y energía en esa tarea. Así será más fácil conseguirlo.
  5. Hay que pasar a la acción, debemos ser proactivos y decidir hacia dónde avanzamos. Focalizar es clave.
  6. Queremos crecer como personas, al margen de llegar a la meta, todo el aprendizaje que conseguiremos por el camino puede llegar a ser un beneficio incluso superior al marcado.

Y sobre todo, hay que dejar atrás el miedo al fracaso, hay que asumir riesgos para alcanzar el éxito. Solo nos acercaremos a nuestros objetivos con perseverancia y valentía.

Deja un comentario

¿PODEMOS AYUDARLE?

Nombre y Apellidos*

Email *

Comentarios *