En numerosas ocasiones los directivos de las empresas tienen la difícil tarea de lograr que una modificación de la actividad se convierta en un cambio de comportamiento para transformar las intenciones en realidades. Pero la tendencia a seguir anclados en hábitos y costumbres y la poca predisposición a cambiar las creencias hacen que los trabajadores no salgan de su <<zona de confort>>.

Por lo tanto, si se quiere mantener una firme decisión de cambio en la empresa, los directivos deben:

  1. Mostrar al equipo los beneficios que obtendrán con el cambio para provocar que deseen las consecuencias del cambio de actitud que como consecuencia se convertirá en un cambio de comportamiento.
  2. Lograr que adopten un compromiso para realizar el cambio.
  3. Mentalizarles sobre la necesidad de fijarse objetivos personales.

Nos centramos ahora en éste último punto para averiguar los beneficios de marcarse objetivos según explica Cosimo Chiesa en el libro CRM. Las cinco pirámides del Marketing Relacional.

 

Ventajas de los objetivos profesionales

– Las metas ayudan a centrar la atención en el cambio, la mejora personal y el desarrollo continuo. Una buena revisión periódica de los objetivos puede identificar y eliminar los obstáculos existentes que dificultarían su consecución.

– Sirven de pauta y estimulan a la acción. Los objetivos son un importante factor de motivación ya que, con una meta definida, asumida por el equipo, se puede obtener una mejora general en sus actitudes y un aumento de su nivel de motivación y de compromiso hacia la empresa.

– Además, unos objetivos fijados en términos operativos facilitan el elegir alternativas idóneas, por lo que ayudan a una acertada toma de decisiones.

– Permiten centrarse en los puntos clave de la actividad diaria, distinguiendo entre áreas de actuación vitales para la consecución de nuestras metas y otras que no lo son.

– Permiten crear un sistema de remuneración y de planes de carrera que respondan a los resultados empresariales. Si cada directivo fija unos objetivos anuales consensuados con cada miembro de su equipo, fomenta el desarrollo personal de este.

– Impulsan y facilitan la planificación, principalmente de los recursos más escasos y más valiosos, que son los que puede aportar nuestro personal.

– Si el plan tiene éxito, permiten conseguir mejores resultados y un importante aumento de la productividad.

– Clarifican las relaciones y expectativas entre jefe y colaborador. Una de las más frecuentes fuentes de inseguridad de los trabajadores es no saber lo que se espera de ellos ni si lo que están haciendo diariamente responde a las expectativas de sus jefes. La fijación y el control de los objetivos, llevados adecuadamente, puede resolver este problema.

– Pueden condicionar nuestros niveles de información y coordinación con otros miembros de la organización, logrando un considerable aumento de la comunicación y el entendimiento entre la Dirección General y el resto de trabajadores.

– Permiten clarificar la autodirección y el autocontrol de nuestros colaboradores. Con una retroinformación eficaz, los colaboradores pueden autocontrolarse y tomar las medidas correctivas necesarias para conseguir sus metas. Si se tienen unos objetivos bien diseñados y alcanzables, la labor de control del jefe, a pesar de tener una importancia secundaria, sigue siendo de gran importancia.

– Potencian que la dirección por objetivos se abra a nuevos campos y se convierta en un proceso continuo que no terminará nunca.

 

Por lo tanto, establecer objetivos profesionales tanto individuales como colectivos reporta beneficios indudables en los trabajadores aumentando su motivación, planificación y productividad. Pero también ayuda a los directivos en su relación con sus colaboradores, en la toma de decisiones y sobretodo en la gestión del cambio.

 

Referencias: CRM. Las cinco pirámides del Marketing Relacional. Cosimo Chiesa de Negri.

 

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