«Si tus actos inspiran a otros a soñar más, aprender más, hacer más y ser más, eres un líder»

John Quincy Adams, presidente de EE.UU. (1767-1848)

 

Cuando el escritor Simon Sinek fue a ver a los marines estadounidenses y comió con ellos, se dio cuenta de que primero se servía a los más jóvenes, y luego a los más veteranos. ¿Por qué lo hacen si nadie se lo ha ordenado? Todos esperan que los líderes coman al final porque el verdadero significado del liderazgo es pensar antes en los demás que en uno mismo: «Porque ellos lo hubieran hecho por mí».

Esta es la anécdota que da título a Los líderes comen al final, uno de los trabajos bibliográficos del autor británico. Aprovechando que se ha publicado una nueva edición revisada, quiero recomendar este libro para Sant Jordi 2018* por la manera tan cercana que tiene Sinek de relacionar el liderazgo, la humanidad y la empresa.

No esperemos principios revolucionarios en estas páginas. Es algo más básico, Sinek defiende que el rendimiento de una empresa está estrechamente relacionado con la personalidad y los valores de su líder. Es decir, nuestra personalidad y nuestros valores dirigiendo personas marcan nuestra cultura empresarial, el HOW, el cómo hacemos las cosas aquí.

Esto me ha hecho reflexionar sobre dos principios del liderazgo que en nuestros días parecen antagónicos: productividad y motivación. ¿Es posible conseguir resultados de tu equipo a la vez que éste se siente parte importante de nuestra organización? Parece difícil si echamos un vistazo al resultado de la encuesta Deloitte’s Shift Index, donde se asegura que un 80% de las personas están insatisfechas con su trabajo.  

Para comprender por qué a algunas organizaciones les va mejor que a otras, es decir, por qué unas son productivas y sólidas y otras no, Sinek defiende que la explicación radica en la calidad de las relaciones que se establecen en la empresa.

Sinek defiende que el rendimiento de una empresa está estrechamente relacionado con la personalidad y los valores de su líder

¿Y qué tiene que ver el líder con cómo se llevan sus empleados? Parece enrevesado pensar que la empresa pueda ser responsable de cómo nos relacionamos con las personas con las que trabajamos, pero lo cierto es que la forma de liderazgo de una compañía tiene mucho que ver con los lazos que se tejen entre las personas que trabajan en ella. El autor argumenta que las relaciones son competencia del líder, porque el liderazgo es la responsabilidad de “hacer más” y exige tiempo y energía.

Para defender su tesis Sinek se apoya en el concepto Círculo de Seguridad: las personas tienen que sentirse cuidadas y protegidas dentro de su empresa para sentirse seguras y hacer frente a los peligros que vienen de fuera. Cuando las personas tienen que gestionar peligros procedentes de la organización, ésta se vuelve menos capaz de enfrentarse a los peligros externos. Los ejemplos son muchos, rivalidades internas, desconfianza, el aislamiento, el rechazo, etc. «Como líderes, tenemos la responsabilidad de proteger a los nuestros y, a su vez, ellos la tienen de protegerse unos a otros y hacer avanzar juntos la empresa», dice Sinek. La capacidad que tiene un equipo de hacer cosas notables depende del grado de cohesión.

¿Cómo sabemos si estamos dentro del Círculo de Seguridad o fuera? Es fácil, porque lo sentimos. Sentimos si nuestros colegas nos valoran y si nuestros superiores cuidan de nosotros. Lo que genera el mayor grado de estrés no son las exigencias del trabajo, sino el grado de control que creemos que debemos mantener durante todo el día. Un entorno laboral que nos respalde y esté bien dirigido es más beneficioso para nuestra salud.

«Como líderes, tenemos la responsabilidad de proteger a los nuestros y, a su vez, ellos la tienen de protegerse unos a otros y hacer avanzar juntos la empresa»

Sinek aborda a la teoría del Círculo de Seguridad desde diferentes estratos, por lo que lectores con diferentes gustos disfrutarán de esta lectura con sus explicaciones para los más científicos y con anécdotas para los más literarios.

En Los líderes comen al final tenemos consejos sencillos para poner en práctica, todos muy estimulantes para nuestra inteligencia emocional. Pero si tuviera que recomendar este libro por una sola cosa es por la conclusión tan valiosa que me llevo:  “Para ganarte la confianza de tu gente, primero tienes que confiar en ellos”. Nuestro rol primario como líderes es cuidar a los que están dentro del Círculo. Podemos construir organizaciones que den prioridad al cuidado de las personas y además ser más eficientes para conseguir los resultados.

 

*Si quieres ver las lecturas que recomendé en Sant Jordi 2017, haz click aquí.