El mundo está cambiando a una velocidad cada vez mayor. Además, los efectos de la pandemia han producido enormes cambios en la evolución de los negocios, con 3 características fundamentales:

  • Son más rápidos: con una velocidad que crece de forma tan exponencial que, mantenernos actualizados, será cada vez más complicado y necesario. En la medida de lo posible, tendremos que poner todos nuestros sentidos en no quedarnos atrás para no perjudicar nuestros negocios actuales y futuros.

Uno de los grandes problemas históricos de las organizaciones es que el tiempo destinado a la producción, tanto de productos como de servicios, es casi siempre prioritario a esa parte de tiempo que deberíamos dedicar a la innovación. Es un error común que el volumen de trabajo en curso no nos deje tiempo para pensar en cómo hacerlo mejor, actualizando procesos, productos y servicios.

Si, como muchísimas veces ocurre, nos dejamos arrastrar por el día a día, nuestra fórmula de valor correrá el riesgo de ser cada vez más débil por no alinearse a los cambios cada vez más rápidos que se producen constantemente en los mercados.

  • Son más complejos: desde hace años se habla del término “transformación digital” poniendo el acento en “digital”, y no en “transformación”. La utilización de herramientas digitales en la empresa supone, en épocas normales, uno de esos cambios relativamente difíciles pero rápidos de implementar, pero, la COVID-19 ha obligado a muchas organizaciones a “correr” para formar a los trabajadores en el empleo de las nuevas tecnologías con la necesidad imperiosa de que adquieran nuevas habilidades y entiendan nuevas formas de hacer las cosas.
  • Afectan a más ámbitos de nuestra vida personal y profesional: Ya que deberemos estar constantemente pendientes de los movimientos que se producen en nuestro entorno a todos los niveles (sector, competencia, nuevos hábitos de los clientes, nuevas herramientas con las que trabajar, etc.).

Desde hace años vengo diciendo que debemos aprender a fluir con el cambio en vez de ser víctimas del mismo, y esta recomendación es hoy de máxima actualidad en todas las áreas de nuestra vida.

¿Qué podemos hacer?

●      Analizar estos cambios con el máximo realismo y positivismo y reflexionar a fondo antes de tomar nuevas decisiones. Este análisis debe hacerse, en primer lugar, de fuera hacia adentro, es decir, pensar en cómo está cambiando nuestro entorno social, económico, demográfico, político, y que repercusiones puede provocar todo esto en nuestra vida personal y profesional. En segundo lugar, de dentro hacia fuera, decidiendo qué cosas puedo hacer yo para mejorar mis actitudes y mis conocimientos delante de este nuevo contexto.

●      Reorganizarnos y reestructurarnos. Se trata de realizar, con el ritmo necesario y posible, todos aquellos cambios que nos van a permitir adaptarnos al nuevo mundo. Tal vez valga la pena contratar perfiles con más habilidades digitales, descubrir nuevos sectores con mayor probabilidad de crecimiento o menos vulnerables a la nueva situación, llevar a cabo nuevas actividades en estos entornos, etc. Estos cambios pueden ser necesarios a todos los niveles, así que tengamos la mente muy abierta, ya que todos estos ajustes podrían también hacernos pensar en nuevas alianzas o, incluso, fusiones o adquisiciones.

●      Revisar nuestro tamaño. A la luz de los cambios que la covid ha provocado y puede provocar en nuestro sector, miremos hacia el interior de la organización y analicemos qué áreas de nuestra actividad son más rentables y cuáles no. Para poner el foco en las primeras y orientar nuestros esfuerzos, como seguramente siempre hemos hecho, a aquello que sabemos hacer mejor, lo que nos diferencia y/o nos da una mayor rentabilidad en esta nueva situación.

●      Reinventarnos. Puede significar introducir mejoras en nuestros productos y servicios, o puede ser sinónimo de cambios más importantes: crear otros nuevos, o incluso un cambio de modelo de negocio, de sector, o la apertura de nuevos segmentos/mercados. etc. Al fin y al cabo, hoy más que nunca, adaptarse a los cambios significa dejar atrás cuanto antes el miedo a los nuevos retos.

Recuerda siempre esta frase de Jack Welch, ex carismático presidente de General Electric: “Si el índice de cambio dentro de la empresa es menor que el índice de cambio en su entorno, su final está próximo”.

Ya lo hemos hecho antes

Desde la época de la “española”, la terrible gripe que golpeó el mundo en el 1918, al final de la primera guerra mundial, no habíamos vivido una crisis de esta magnitud pero, en estos momentos, puede ser bueno recordar que ya hemos pasado por otras situaciones muy difíciles y trágicas a lo largo de la historia reciente y las hemos superado con éxito.

La Gran Depresión: representada por el crac del 29 y el desplome de la bolsa de valores de Nueva York, supuso un mazazo para la economía global, con consecuencias profundas en el lugar de origen (Estados Unidos alcanzó el 25% de desempleo en 1933), que se extendieron rápidamente por todo el mundo creando las bases para el futuro ascenso de Hitler al poder.

En Estado Unidos la solución llegó de la mano de Roosevelt y su New Deal, con el que mejoró la economía del país y la situación económica de la población más vulnerable. Otros países aplicaron medidas similares y poco a poco se logró la recuperación. Fue la primera gran prueba de fuego de la historia reciente que nos mostró que de todo se sale, lógicamente con grandísimos sacrificios económicos y sociales.

Las consecuencias de la segunda guerra mundial: todos somos conscientes de lo que supuso este momento en la historia de la humanidad y, probablemente, nos hacemos una idea de sus nefastas consecuencias, entre ellas las económicas, para Europa.

No hemos conocido una Europa más devastada y herida que la de 1948, cuando, tres años después del final de la guerra se aprobó el Plan Marshall. Esto permitió el resurgimiento de los países europeos y fortaleció las relaciones comerciales con Estados Unidos. No me negaréis que, si hemos salido de una situación así, se hace difícil pensar en que hay algo a lo que no podamos sobreponernos.

La crisis financiera de 2008: la última gran crisis económica global la hemos sufrido en nuestras propias carnes y algunos de sus efectos se podría decir que todavía persisten.

Esta recesión supuso la contracción del PIB en todas las economías avanzadas y provocó los planes de rescate para Irlanda, Portugal, Grecia y del propio sistema bancario en España. Pero también la superamos o la estábamos terminando de superar.

Antes de esta nueva pandemia, cada una de estas crisis tenia todas las características para hundirnos definitivamente, pero el mundo ha sobrevivido pagando terribles facturas en cada una de ellas.

El problema de fondo es el mismo: la incertidumbre

Es cierto que la crisis actual es sanitaria y tiene numerosas diferencias con los ejemplos citados, porque nunca había ocurrido algo parecido después del 1920. Pero el elemento clave se mantiene: nos enfrentamos a una situación muy incierta que no podemos controlar y, en el fondo, el problema seguirá siendo el mismo: la enorme dificultad, tanto colectiva como individual, para adaptarnos y afrontar los cambios que vivimos para poder sobrevivir a esta situación.

Pongamos el foco en lo que realmente importa. Miremos menos las noticias y solo para informarnos, no para recrearnos en el victimismo, y dediquemos más tiempo a aprender nuevos conocimientos y adquirir nuevas habilidades. Se trata de buscar menos excusas y más oportunidades.

Todos estamos en el mismo barco. Es responsabilidad de los sanitarios velar por nuestra salud, de los científicos buscar una vacuna, del empresario mantener a flote su negocio, y del trabajador dar lo mejor de sí mismo. Debemos asumir la parte de responsabilidad que nos toca y convertirnos todos en esos héroes, visibles o invisibles, que tanto necesitamos.

No nos unamos a los desesperados, negativos, pesimistas, pasivos y víctimas, y pongámonos a trabajar con determinación, actitud positiva y mucha metodología.

Os sugiero un nuevo eslogan para nuestros negocios: “aquí se viene ya llorados”.

¡Buen trabajo y buena suerte a todos!