El entorno laboral actual es incierto y competitivo, pero ambos obstáculos no deberían frenarte si quieres dar el salto y convertirte en empresario. Al contrario: ahora que todo está por redefinirse, puede ser el momento propicio para profesionalizar e impulsar tu negocio.

Para conseguirlo, deberás crear una estructura para tu proyecto. Es decir, analizar las posibilidades a través de un plan de negocio; crear un plan estratégico a largo plazo, y gestionar las herramientas operativas del día a día. Lógicamente, te supondrá una inversión, pero sobre unos buenos fundamentos podrás erigir un negocio con oportunidades de crecimiento.

Herramientas para dar el salto: cuando una buena idea no lo es todo

Un buen proyecto es esencial para tener éxito en tu empresa, pero si algo he aprendido a lo largo de estos años es que no lo es todo. Hay otros factores que pueden resultar claves para que tu negocio despegue. Estoy pensando en un entorno propicio y una buena disposición personal.

En lo referente a las herramientas personales:

  • Mantener una actitud positiva es clave. Lo creas o no, la actitud y la automotivación son el 80% del éxito profesional, así que afronta el día a día con optimismo y convierte las dificultades en oportunidades para no ahogarte en un vaso de agua.
  • Con relación al punto anterior, las creencias motivadoras te ayudarán a permanecer a flote. Imaginar que algo es posible es el primer paso para que ese algo se cumpla. Si dejas de creer en tu proyecto, ¿quién lo hará? Cuando no estamos realmente motivados y dispuestos a remar a contracorriente, la mejor de las ideas se acaba hundiendo por sí misma.

Rodearse de talento y optimismo también es fundamental:

  • Si gozas de apoyo familiar, tienes mucho ganado. El entorno personal es una de las grandes ayudas: funciona como una red en la que nos sentimos a salvo. Si tienes con quien compartir preocupaciones, aspiraciones y logros, no te sentirás solo.
  • Del mismo modo que la red familiar es importante, un equipo de trabajo es esencial. Tienes muchas más posibilidades de llegar a la meta si compartes tu proyecto de futuro con otros profesionales. Juntos somos más fuertes, hoy y siempre.
  • Recuerda que la red de contactos ahora también es virtual. Crear una comunidad en las redes sociales será crucial para dar a conocer tu proyecto al mundo y para arraigar tu propia marca personal. De lo contrario, serás invisible.

Si cumples los puntos recién mencionados, lo tendrás más fácil para hacer despegar tu empresa.

Pasemos ahora a otra parte que no puedes desatender cuando te dispongas a dar el salto de autónomo a empresario: la planificación de tu proyecto.

Antes de empezar, cuenta con un plan de negocio

Tu plan de negocio te ayudará a definir y delimitar las líneas maestras de tu micropyme. Te servirá para ordenar las ideas antes de empezar y para explicar cómo funciona tu empresa. Puedes partir de este tipo de preguntas:

  • ¿Qué hará exactamente mi empresa?
  • ¿En qué va a ser referente?
  • ¿Cómo voy a ganar dinero?
  • ¿Cómo generaré valor de marca?
  • ¿Voy a competir por el mismo trozo de pastel que los demás negocios de mi sector o voy a abrir un nicho nuevo y diferente en el mercado?

Tu proyecto como un lienzo en blanco: el método Canvas

Te recomiendo que te ayudes del método Canvas para definir todos aquellos elementos que tienen que estar sí o sí en tu plan estratégico de negocio. En inglés, “canvas” significa “lienzo”: se trata de trabajar como si partieras de un lienzo en blanco.

De forma visual, colocarás a tu cliente en el centro e identificarás qué problemas o necesidades tiene, para definir a continuación una solución. Imaginando a tu cliente tipo, podrás también aproximar cuánto estará dispuesto a pagar por lo que necesita o desea.

Estos son los elementos que deberás tener en cuenta cuando confecciones el método Canvas:

  • Segmento de mercado al que quieres dirigirte.
  • Propuesta de valor para ese segmento.
  • Canales de venta que vas a utilizar.
  • Cómo va a ser la relación con el cliente.
  • Qué ingresos esperas obtener.
  • Qué recursos clave necesitas.
  • Cuál es la actividad que vas a realizar.
  • Asociaciones posibles.
  • Estructura de costes.

¿Cómo debe ser tu plan estratégico?

La estrategia es la capacidad de no quedarnos anclados en el pasado ni diluirnos en el competitivo entorno. Toda empresa debe contar con un plan estratégico para seguir evolucionando y disponer de una dirección y un enfoque claros.

Solo si trabajas con una estrategia bien definida, tu negocio se erigirá con solidez y consistencia. Un buen plan estratégico requiere un conjunto de objetivos a largo plazo y puede ser la clave para el futuro sostenible de tu negocio.

Puedes empezar planteándote las siguientes preguntas:

  • ¿Dónde estoy actualmente?
  • ¿Adónde quiero llegar?
  • ¿Con qué equipo cuento?
  • ¿Qué herramientas tengo?
  • ¿Cómo voy a alcanzar mis objetivos a corto, medio y largo plazo?

Y, por supuesto, partir de un análisis DAFO que responda estas cuestiones:

  • A nivel externo: ¿cuáles son mis amenazas y mis oportunidades?, ¿de qué nicho de mercado dispongo?, ¿quiénes son mis competidores?
  • A nivel interno: ¿cuáles son mis fortalezas y mis debilidades?, ¿cuento con algún producto o servicio competitivo?, ¿cuáles son mis canales de distribución?, ¿son omnicanales?, ¿poseo una estructura de apoyo?

Si tus puntos positivos (fortalezas y oportunidades) son superiores a tus puntos negativos (debilidades y amenazas), tu plan estratégico funcionará.

La gestión del día a día y el equipo de trabajo

Como hemos visto, para lanzar nuestra empresa trabajaremos inicialmente con un plan de negocio, mientras que el plan estratégico abarcará una visión a largo plazo de nuestro proyecto. Pero, en nuestro día a día, una vez el negocio ya ha empezado a rodar, debemos contar con una buena gestión operativa.

De entre las distintas herramientas que posee una empresa, quiero destacar la que me parece más importante para aprovechar todos nuestros recursos: la gestión de equipos.

La única manera de aumentar nuestra capacidad productiva como empresarios es incorporando personal al proyecto, por lo que se trata de un aspecto fundamental para el desarrollo de un negocio.

Y, sin embargo, muchas veces no le damos la importancia que se merece. Es muy común el error de incorporar empleados al equipo y no dedicarles el tiempo suficiente a su formación y desarrollo, por lo que no desempeñarán sus funciones como nos gustaría que lo hicieran.

Estas son las 10 herramientas claves para gestionar a tu equipo:

  • Selección.
  • Formación.
  • Definición de funciones y objetivos.
  • Supervisión.
  • Evaluación.
  • Remuneración.
  • Plan de carrera.
  • Comunicación.
  • Motivación.
  • Medidas correctivas y disciplinarias.

Como ves, son muchos los factores a tener en cuenta si te estás planteando dar el salto de emprendedor a micropyme. No obstante, con una buena planificación y una visión de negocio clara, tienes mucho terreno ganado. Recuerda que de los momentos de crisis nacen las grandes oportunidades. ¡A por todas!