Si hay algo que estamos descuidando al trabajar a distancia es la interacción social. No creo que esta afirmación te sorprenda.

Antes de la pandemia, por muy apretada que estuviera nuestra agenda, siempre había tiempo para una pequeña charla junto a la máquina de café o para un intercambio de impresiones antes o después de una reunión. Ahora, en un entorno híbrido, es mucho más difícil encontrar estos momentos. Si no los diseñamos específicamente, es muy probable que, por inercia, vayamos dejándolos siempre más de lado y nuestros equipos terminen aislados, trabajando en su burbuja echando a faltar una mayor comunicación entre ellos y, por supuesto, con sus superiores.

Como líderes, deberíamos poner remedio a estas situaciones potenciando las relaciones entre compañeros, ya que en una organización sana, solo se consigue fomentando espacios abiertos, relajados y divertidos. No olvidemos que pasamos la mayor parte de nuestro día trabajando, y es fundamental que nos sintamos contra más a gusto sea posible. Nadie da lo mejor de sí en una empresa en la que se encuentre desalineado o poco cómodo con sus compañeros y en el entorno en el cual trabaja.

Por supuesto, cualquier tipo de organización se beneficiará de fomentar un buen clima laboral, pero es especialmente importante que te centres en diseñar la experiencia de tus equipos si:

  • Tu empresa, a raíz de la pandemia, ha optado por el teletrabajo (ya sea total o parcial).
  • Trabajas en una organización multinacional, por lo que tu equipo está formado por personas de todo el mundo y constantemente conectáis con distintas sedes

manos superpuestas encima de una mesa

Los problemas más comunes en un entorno laboral híbrido

Los entornos híbridos han llegado para quedarse, y son muchísimas sus ventajas. Pero tendremos que solventar también posibles dificultades que puedan derivarse del trabajo en remoto y que a menudo cuesta detectar, puesto que nuestros empleados ya no siempre están en el mismo espacio físico que nosotros.

Te resumo algunas de las dificultades del trabajo en remoto y te animo a pensar en completarlas con otras que tú o tus equipos podáis estar experimentando:

  • Fatiga. A raíz de la pandemia y con la implantación del teletrabajo, se ha disparado la fatiga digital. Las videollamadas y las notificaciones constantes pueden resultar agotadoras, y trabajando en casa cuesta más poner límites entre vida profesional y vida personal.
  • Multitarea. Desde casa, el empleado debe aprender a autogestionarse de manera eficiente. Y, si en el trabajo presencial la multitarea ya era un problema extendido, en los entornos híbridos se ha agudizado. Aparece el síndrome de las ventanas abiertas: el empleado cree que por el hecho de estar haciendo muchas tareas a la vez (por ejemplo, atender a una reunión virtual, responder un email y consultar su agenda para concertar otra reunión) está siendo más productivo, cuando la realidad es que la multitarea es enemiga del trabajo bien hecho y de la concentración.
  • Desconexión con el resto del equipo y pérdida de relación. Si dejamos de compartir momentos con nuestros compañeros de trabajo, poco a poco nos iremos distanciando, lo que afectará al estado de ánimo y, probablemente, a la productividad del equipo. Trabajamos mejor cuando estamos unidos y nos ayudamos los unos a los otros.
  • Estrés. La disminución de las interacciones sociales puede acrecentar la sensación de soledad y conllevar situaciones de ansiedad y estrés, sobre todo si no tenemos con quien compartir nuestras preocupaciones o si sentimos que nuestra carga de trabajo es excesiva.

Si tu equipo está formado por personas que trabajan desde distintas regiones o países, a las dificultades anteriores se le pueden sumar otras, relacionadas con la diversidad:

  • Diferencia horaria. Si ya cuesta encontrar huecos para reunirnos con nuestros equipos locales, cuando le sumamos la diferencia horaria cuadrar agendas puede convertirse en un auténtico quebradero de cabeza.
  • Idioma. La barrera idiomática es otro hándicap difícil de solventar (requiere de tiempo y confianza). Comunicarnos en un idioma que no es el propio, por fluidez que tengamos, en muchos casos empobrece y simplifica nuestro lenguaje, lo que nos puede generar frustración cuando no logramos trasladar una idea tal como nos gustaría. Además, pueden surgir malentendidos derivados de la mala comprensión de una tarea. Los empleados más tímidos lo tienen especialmente difícil para lucirse en este tipo de situaciones, o para preguntar de nuevo si hay algún punto que no ha quedado claro.
  • Cultura. Exista o no una barrera idiomática, es probable que se den diferencias culturales si trabajamos con equipos de diferentes nacionalidades. Aunque son enormemente positivas, pueden provocar malentendidos al principio. Si disponemos de una buena estrategia para que nuestros equipos híbridos se vayan conociendo mejor, una mejor cultura empresarial podría convertirse en un punto fuerte de tu organización. Un equipo culturalmente diverso puede ayudar a crear una organización más fuerte, que contempla muchas más perspectivas.

Hasta aquí, he ilustrado algunas de las problemáticas más comunes que experimentan los equipos híbridos. Pero ¿cómo las podemos mitigar?

Potencia la pertenencia a la organización y la relación con los compañeros

Puedes pensar que el agua siempre vuelve a su cauce y que, por mucho que tus equipos ahora estén más desubicados, con el tiempo se acostumbrarán y todo volverá a ser como antes. Lo más probable es que no sea así.

Incluso si consideras que estáis demasiado ocupados como para crear unos espacios para buscar momentos distendidos, es importante que lo hagáis. De hecho, precisamente cuanto más ocupados estéis, más necesarias serán estas pausas acordadas. Sin ellas, es probable que dejéis de lado la comunicación e incrementéis la brecha social, avivando sin querer el aislamiento y el estrés de los equipos.

taza de cafe sobre fondo blanco

Por todo ello, te recomiendo que te esfuerces en generar espacios a lo largo del día laboral y pequeñas actividades que fomenten las relaciones de calidad entre compañeros. Piensa que estos encuentros son tan valiosos como los que tienes con tus clientes, porque, de hecho, nuestros empleados son nuestros mejores clientes. Sin su máxima dedicación y aportación, no podríamos conseguir los objetivos empresariales previstos con el éxito esperado.

Te dejo con algunas ideas generales para potenciar estas relaciones, que deberías matizar y personalizar, según la situación de tu organización, puesto que cada equipo es diverso.

  • Habilita espacios comunes (principalmente digitales, para no excluir a una parte del equipo). ¿Qué tal una sala virtual de descanso, donde podamos conectarnos para tomar un café y preguntarnos cómo ha ido el fin de semana?
  • Propón actividades que nos ayuden a conocernos mejor y a establecer vínculos. Esto es especialmente importante si existen nuevas incorporaciones que solo han trabajado en remoto, y también si contamos con equipos diversos, que se conectan desde distintas partes del mundo. Recuerda que cada persona es diferente y que una actividad que para algunos será muy entretenida, para otros puede suponer mayores esfuerzos. Asegúrate de que todos los miembros de tu equipo tengan cabida en ellas.
  • Piensa en una regularidad para llevar a cabo estos encuentros (semanal, quincenal, mensual…). Procura que sea sostenible en el tiempo, que no quede en un hecho aislado, ya que los lazos y la confianza se tejen con el paso de los días. No esperes que, tras un único encuentro, todos los problemas relacionales de tus equipos híbridos se solucionen como por arte de magia.
  • Habilita canales de conexión que potencien el mantenimiento de sus relaciones. Por ejemplo, un chat de grupo a través del cual poder hablar de temas que no sean laborales y que nos permitan humanizar al compañero aunque solo tratemos con él a través de una pantalla.

Desde Barna Consulting Group, ayudamos a las empresas a gestionar la experiencia del empleado. Un ejemplo que me gusta contar es la iniciativa #SabadellYoungTalent, del Banco Sabadell. Las nuevas incorporaciones se han beneficiado de una teleacogida que les permite establecer vínculos con la entidad y los compañeros desde el primer día y relacionarse, por lo tanto, de manera mucho más fluida y enriquecedora. ¡Tú también puedes lograrlo y te animamos a conseguirlo cuanto antes!