Como Ponente  y Asesora académica del Programa Transformational Leadership, del Internacional Center for Leadership Development de la Fundación CEDE, me gustaría plasmar en esta colección de artículos la esencia del concepto de Liderazgo transformacional y la importancia práctica que tiene en los procesos de transformación en el que están inmersas las mayoría de las empresas.

Pero antes de nada, y  como decía Darwin en su  libro de El origen de las especies, las personas somos como somos porque tenemos una larga historia evolutiva detrás. De manera que, si queremos conocer la naturaleza humana, tenemos que conocer la historia.

En primer lugar, quisiera destacar que somos una especie tremendamente cooperativa en las que unos individuos trabajaban por el bien común, ayudándose los unos a los otros.

Posiblemente, esa sea la primera seña de identidad, la diferencia que nos desgajó, que empezó a separarnos del linaje de los demás primates, como apunta Ignacio Martínez Mendizábal, Doctor en Biología y autor de numerosos artículos en las más prestigiosas revistas científicas del mundo y también ponente en este Programa.

Además, al Homo Habilis le sucedió algo extraordinario: tuvo una idea y fue el primer rebelde de la historia, porque inauguró algo que caracteriza a nuestro linaje: que no nos resignamos.

Y esta es la segunda seña de nuestro linaje: la creatividad.  Nadie crea nada si primero no se rebela contra lo que hace y siente el deseo de construir algo que no existe, de cambiar la realidad.

A partir de entonces, el presente empieza a estar determinado por el futuro. El homo erectus golpeó una piedra con el objetivo de crear algo previamente imaginado por él . A día de hoy, a eso le llamamos planificación. Esta capacidad es exclusiva de las personas y, a menudo, olvidamos que la tenemos.

En este viaje, se ha descubierto que tenemos dos naturalezas. Una individual, en la que la creatividad y la imaginación son nuestras señas de identidad; pero que tiene dos correlatos, porque somos muy rebeldes y muy conscientes de cuáles son nuestros intereses. Así que, cuando hacemos algo, queremos tener muy claro qué es lo que vamos a ganar. Rebeldía y egoísmo.

Y tenemos una segunda dimensión, la social. Estamos programados por la naturaleza para cooperar y comprometernos con los demás. Sin embargo, para que esto funcione, hace falta crear jerarquía y hace falta que haya altruismo, que seamos capaces de renunciar a nuestro bien en aras del bien común.

¿Rebeldía-jerarquía y egoísmo-altruismo no genera un conflicto? ¿Cómo lo gestionamos?

¿Nos habrá dotado la naturaleza de alguna herramienta?

Pues  efectivamente: La naturaleza nos ha dotado de una herramienta para gestionarlo: el liderazgo. La capacidad que tienen algunas personas para alinear la voluntad de los demás para que hagamos cosas juntas y que todos aportemos nuestra creatividad y rebeldía hacia ese bien común.

Algunos años más tarde, Daniel Goleman a través del desarrollo del concepto de Inteligencia Emocional llego también  a una idea complementaria:

Todos nosotros disponemos, entre otros, de una inteligencia intrapersonal y de una inteligencia interpersonal pero para que  haya equilibrio, potencial y desarrollo ¿es posible que también necesitemos de un Liderazgo Emocional que nos ayude? o ¿podemos llegar solos a este difícil equilibrio?….

 

Nathalie Detry
Vicepresidente y Socia de Barna Consulting Group

 

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