Hablando hace poco con un buen amigo sobre estrategias de negocio, se refirió a estos pequeños animales para realizar un símil con el perfil ideal de un estratega. La comparación me impactó, y, analizandola, me di cuenta de que, en su forma de comportarse, los suricatos ejemplifican en realidad el ideal de lo que debería ser un comité de dirección.

Algunas características clave del suricato son:

  • Visión: es binocular y tiene una gran percepción de la profundidad y de la visión periférica.
  • Gran variedad de estrategias defensivas contra los depredadores: tienen una gran capacidad para alinear su estrategia y sus roles en torno a unos fines comunes.
  • Movimientos hacia adelante y hacia atrás: saben que para defenderse no solo hay que avanzar, sino que a veces se debe retroceder, algo de lo que podemos aprender mucho, como veremos a continuación.

Mitos de los comités de dirección

Existen muchas falsas creencias alrededor de los comités de dirección, y es curioso como, incluso en algunos de estos mitos, también hay buenos paralelismos con el suricato:

  • Los miembros del comité de dirección son invulnerables. Igual que los suricatos, ante las amenazas aparentan ser más grandes de lo que en realidad son. En los comités de dirección todos dan la imagen de ser mucho más grandes. Nada más lejos de la realidad, porque el mito de que todos los miembros del comité de dirección son líderes es falso. En muchos casos, están donde están por su trayectoria o experiencia en su área, o por una carrera profesional brillante, pero eso no te convierte en un líder. Debemos entender que nadie pasa una prueba de habilidades personales para formar parte del comité de dirección, pero atribuimos a sus miembros unas habilidades de liderazgo como si fuera un automatismo.

En muchas ocasiones, son los propios miembros del comité los que se creen su propio mito. Parece que por estar en el comité de dirección de una empresa, tienes que ser ese superhéroe que no eres. Eso nos lleva una cultura en la que no existe el error.

  • Deben centrarse solo en el futuro de la empresa. Es un mito, porque también deben tener en cuenta siempre el pasado, sus tradiciones, el saber de dónde viene. El suricato se mueve hacia adelante y hacia atrás. Y eso es algo que deben adquirir los comités de dirección.
  • Son videntes y anticipan el futuro. Es evidente que nadie puede, ¿por qué pensamos entonces que un comité de dirección sí? No podemos dar por hecho que tienen tal capacidad, ni tales dones. Y ellos tampoco, así que lo que necesitan es una información correcta y la capacidad de saberla analizar, en caso contrario, las decisiones que tomen no llevarán a la organización a buen puerto.
  • Deben introducir cambios disruptivos. La disrupción puede ser muy positiva en un momento dado, pero se debe seleccionar muy bien el momento y ejecutarlo con medida. Nunca debe ser el fin en sí mismo.
  • Valoran la diversidad interna. A la hora de la verdad, en muchos comités de dirección se pide a todos los miembros del comité que sean iguales. Sin duda es una de las grandes contradicciones.
  • Transparencia y confianza. Se dice, pero pocas veces es así. Existe una gran opacidad a la hora de comunicar la decisiones y la realidad de la empresa.
  • Son líderes. Pocos tienen las variables blandas y duras. Hay gente que es muy buena para el negocio, pero no tiene ni idea de comunicar, etc. Además, se suele confundir el poder con la autoridad, un mal común, pero igual de peligroso.
  • Se toman decisiones democráticamente. Siempre hay opiniones que pesan mucho más que otras. Esto normalmente está directamente relacionado con el peso de los diferentes departamentos, y varía en función de la empresa. Un ejemplo es RRHH, cuyo peso varía mucho de una organización a otra, y por tanto su rol en el comité de dirección también.
  • El comité de dirección baja a la calle. Toman decisiones pero no bajan ni a los procesos productivos, ni a los comerciales, etc. Eso conlleva que “los de abajo” los vean muy alejados de la realidad del negocio.
  • La comunicación con el comité de dirección es abierta y fluida. Suele instaurarse el mal de lo políticamente correcto para evitar enfrentamientos y se evitan las malas noticias, algo que es muy peligroso para las organizaciones.

Con todos estos mitos, llegamos irremediablemente al principal mito de todos, pensar el comité es un comité. ¿No hablamos en realidad de gente yendo a reuniones en las que siempre hablan dos o tres? Tal vez deberíamos aprender un poco de nuestros amigos suricatos. Tan alineados, tan democráticos y tan visionarios, si ellos pueden, seguro que un comité de dirección también. ¿No es hora de ponerse ya manos a la obra?