“Elegimos ir a la Luna. No porque sea fácil, sino porque es difícil”. El presidente John F. Kennedy pronunció estas palabras el 12 de septiembre de 1962. “Es un reto que estamos dispuestos a aceptar. Un reto que no queremos posponer”. Siete años después, ocurrió: el Apolo 11 tuvo éxito en su misión y Neil Armstrong pisó la Luna.

El discurso de Kennedy está considerado el primer ejemplo de Moonshot Thinking de la historia. El presidente norteamericano se impuso un reto que a ojos de los demás era imposible, pura ciencia ficción, y lo hizo realidad. Disparó a la luna y acertó de lleno.

Han pasado 60 años desde entonces, pero la hazaña de Kennedy no ha dejado nunca de inspirar a los emprendedores más visionarios. El ejemplo más representativo es, sin duda, el de Google, que acuñó el término Moonshot Thinking y ya hace una década que puso en marcha X, The Moonshot Factory, una división de la compañía cuya única misión es pensar moonshots, es decir, ideas disruptivas.

Lo sé. No somos Google, ni tenemos sus recursos. Pero no nos hace falta. Podemos aplicar cambios disruptivos en nuestra propia empresa con mucho menos. Eso sí, necesitaremos una actitud abierta y liberarnos de todo miedo si queremos aprender de verdad a pensar fuera de la caja. Te aviso de que no es tan fácil como parece. Voy a darte algunos consejos para empezar.

1. No tener miedo al error

Coloco esta recomendación en primer lugar, porque para mí es la que sustenta la metodología Moonshot Thinking. Si nos da miedo equivocarnos, no pensaremos a lo grande. El error es necesario: no lograremos el éxito sin haber tropezado unas cuantas veces por el camino (con la misma piedra o con varias distintas).

El Moonshot Thinking consiste en empezar la casa por el tejado. En pensar en problemas enormes y en soluciones aún mayores. En no copiar lo que hace la competencia, sino avanzarse a ella. En imaginar lo que vamos a necesitar dentro 10 años, en visualizarnos en ese futuro impredecible.

Por ejemplo, hace unos años, nadie habría creído que terminaríamos consumiendo carne fabricada en laboratorios a partir de células madre, pero dentro de muy poco formará parte de nuestra dieta habitual.

Pero ¿cómo vamos a proponer ideas de gigante si nos horroriza meter la pata? Nos da demasiado miedo fallar, nos han enseñado desde pequeños que no debemos escapar de la norma. Sin embargo, con esta mentalidad, difícilmente llegarán a ti las grandes ideas. Deja todo lo que has aprendido a un lado: toca desaprender para reaprender de nuevo.

luna roja en la oscuridad

2. Ser creativos y pasar del océano rojo al océano azul

Hemos dejado los miedos a un lado y, ahora sí, podemos empezar a ser creativos. Seamos sinceros: lo más probable es que la primera vez que tú o tu equipo hagáis una sesión de Moonshot Thinking (es decir, una lluvia de ideas a lo grande, disruptiva y transformadora) no salga nada realmente destacable. Es normal.

Lo más probable es que terminéis centrándoos en problemas pequeños que habéis detectado en vuestro día a día. Esto está bien, pero no es lo que buscamos. Tendréis que seguir trabajando para acostumbrar a vuestro cerebro a pensar más alto, a llegar más lejos.

Os puede parecer que está todo inventado si os fijáis solo en el pequeño océano rojo (con un mercado bien definido). Lo que tenéis que hacer es dejar de mirar a la competencia y adentraros en el descomunal océano azul (el de la innovación y la reinvención, donde todo está por hacer y aún no hay reglas que valgan). Ahí es donde están las auténticas oportunidades de negocio.

Te pongo un ejemplo, que salió conversando con mis compañeros volviendo de una sesión en la que hablamos de Moonshot Thinking. Estábamos debatiendo sobre maneras totalmente disruptivas de cambiar un modelo de negocio y salió el caso de las aerolíneas.

Fue una conversación muy interesante, porque logramos abordar el tema de un modo totalmente distinto. ¿Te has planteado alguna vez cuál es el objetivo de un viaje? Pensemos, por ejemplo, en las Navidades, cuando la gente se desplaza para ver a sus familias y comer con ellas. Si el objetivo, en este caso, es vernos y estar juntos en un momento especial, ¿podemos conseguir una experiencia similar mediante un holograma?

3. Pensar como un niño, testear como un adulto

El niño, ya lo decía Nietzsche, es un ser con una potencia creativa brutal: cuando juega, tiene el poder de construir y destruir, de desprenderse del pasado, de olvidar. Si queremos ser disruptivos tendremos que volver a pensar como un niño e imaginar que todo es posible. Hay que jugar. Y después ya vendrá el momento de concretar ideas y testear errores.

Hice la prueba hablando de las aerolíneas con mis hijos; les pregunté qué harían ellos para cambiar el mundo de la aviación. Mi hija propuso que los aviones pudieran encontrarse en medio de la estratosfera e intercambiar allí pasajeros. ¡Se acabaron las escalas interminables!

Mi hijo pequeño fue incluso más disruptivo. Como tiene miedo a volar, se le ocurrió que lo más seguro y rápido sería que los aviones tuvieran túneles subterráneos que cruzaran nuestro planeta. La pregunta, disruptiva y profundamente transformadora, apareció bien clara en ese momento: ¿por qué tienen que volar los aviones? U otro tipo de disrupción ¿Por qué necesitamos aviones para volar? ¿Lo que necesitamos es realmente volar para sentir que estamos juntos?

ala de avión en el cielo

4. Contar con un equipo multidisciplinar

Poner en marcha el Moonshot Thinking en tu empresa puede implicar todo tipo de resistencias por parte de los miembros del equipo y de la estructura empresarial. Estamos acostumbrados a tener nuestra pequeña parcela y no salirnos de la zona de confort y, como apuntábamos antes, el miedo a equivocarnos pesa demasiado.

Por otro lado, debes ser paciente. Recuerda que Roma no se construyó en un día. La metodología Moonshot Thinking funciona bien con cambios a medio y largo plazo, porque tendrás que testear y dar mil vueltas a tu idea para llegar hasta donde quieres.

Es importante proporcionar a tus equipos un espacio de trabajo adecuado, en el que sientan que pueden innovar, discutir y crear sin ser juzgados. Las herramientas tecnológicas también ayudan, por supuesto. Un equipo digitalizado llegará mucho más lejos.

Además, cuanto más multidisciplinar sea tu equipo moonshot, más interesantes serán las propuestas que saldrán, porque se tendrán en cuenta perspectivas muy distintas y se darán sinergias poco frecuentes.

Por último, debes adaptarte al tamaño de tu empresa:

  • Si tu compañía es grande, puedes crear un equipo multidisciplinar encargado de pensar disruptivamente.
  • En empresas pequeñas, todos los empleados deberían aportar sus ideas y visiones.

En ambos casos, se pueden establecer sesiones periódicas en las que trabajaremos siguiendo esta metodología. Es importante que tengamos la mente abierta y tomemos nota de todo. Además, un miembro del equipo debería encargarse de liderar y moderar el encuentro.

Estas son las bases para comenzar a entrenar la metodología Moonshot. El objetivo es transformar tu negocio y zarandearlo de arriba abajo dando con una idea que te permita crecer exponencialmente.