A estas alturas de la crisis provocada por el coronavirus, todos somos conscientes de la gravedad de la situación. Si tenemos en cuenta el desarrollo de los últimos acontecimientos en Italia, no es descabellado pensar que el actual estado de alarma en España y el consecuente confinamiento de la población puedan alargarse por más tiempo. ¿Cuánto? Nadie lo sabe con exactitud…

Se han sucedido un sinfín de errores, y uno de los más importantes ha sido no seguir el conocido refrán de “cuando las barbas de tu vecino veas cortar… pon las tuyas a remojar” y no haber actuado antes, en vista de los errores cometidos y de los acontecimientos en el país vecino. Tal vez hubiéramos conseguido contener la terrible crisis y el colapso sanitario que estamos viviendo. Deberíamos haber previsto con tiempo las medidas a tomar, y no haber caído en el mismo error que hizo Italia con China, ya que un total aislamiento a tiempo, hubiera reducido la actual situación que estamos viviendo. Pensemos por un lado en nuestros sanitarios, héroes y heroínas que arriesgan cada día sus vidas y las de sus familias para salvar a los demás; por el otro en las fuerzas de seguridad y orden, que tratan de velar por nuestra salud y el cumplimiento de las medidas preventivas; sin olvidar las personas que siguen trabajando en los servicios mínimos decretados, reponiendo productos a marchas forzadas, trabajando detrás de una caja, de un mostrador de farmacia… Todos ellos son merecedores de nuestro respeto, apoyo y admiración.

Muy a nuestro pesar, no va a ser la primera gran crisis que afrontemos y, probablemente, no será la última. Pero consideramos que la actual es muy diferente de todas las que hemos vivido anteriormente, siendo indudablemente la mayor crisis que el mundo ha vivido desde el final de la II Guerra Mundial. La última que nos tocó vivir fue la gran crisis económica iniciada en 2008 y, a pesar de que la actual se prevé más devastadora, hay algunos aprendizajes que tal vez podrían servirnos. En 2012 publicamos el libro “Saca la crisis de tu cabeza”, en el que explicábamos que el mayor desafío de la crisis era la dificultad colectiva para unirse, afrontar y adaptarse a los cambios derivados de la misma. A lo largo de estas páginas os propondremos reflexionar sobre algunas de las ideas que comentamos entonces, muchas de las cuales, quizás podrían servirnos ahora para hacernos llevar esta incertidumbre global de forma tal vez más llevadera.

Escojamos nuestra actitud ante esta crisis

En los 35 años de vida de nuestra empresa, hemos podido disfrutar de buenos ciclos económicos, pero también hemos tenido que vivir situaciones muy complicadas. La lección que hemos aprendido en cada una de ellas ha sido siempre la misma: con esfuerzo, unidad, creatividad y capacidad de adaptación, siempre se sale adelante, y se consigue ver la luz al final de cualquier túnel, por muy largo que sea. Las crisis nos ayudan a madurar como especie, ya que consiguen hacer aflorar lo mejor de cada ser humano. En estos difíciles momentos, estamos demostrando que somos una sociedad que se une con solidaridad ante la adversidad.

Con esfuerzo, unidad, creatividad y capacidad de adaptación, siempre se sale adelante.

Las consecuencias económicas de esta pandemia ya se están produciendo y están haciendo temblar los cimientos de la sociedad, aunque el tremendo alcance de estas todavía no se puede valorar con exactitud. Todos estamos viendo día a día como amigos y familiares están siendo afectados por la enfermedad o por medidas laborales, más o menos severas, y hay una gran preocupación, miedo e incertidumbre levitando encima de todos los hogares españoles. Las empresas, con excepción de las consideradas “estratégicas”, también se están enfrentando a esa incertidumbre, con una actividad laboral totalmente parada, pausada o ralentizada, con una adaptación al teletrabajo a marchas forzadas, y una gran incógnita sobre el futuro a corto, medio y largo plazo. Una vez más, nos enfrentamos a un reto mayúsculo en el que la futura adaptación al cambio emerge como una cuestión crítica.

El mundo se enfrenta a un reto mayúsculo en el que la futura adaptación al cambio emerge como una cuestión crítica.

En los difíciles y dramáticos momentos que estamos viviendo, desde un punto de vista familiar, sanitario y económico, sería recomendable que no dedicáramos todo nuestro tiempo a angustiarnos y “pre-ocuparnos”, adelantando escenarios que desconocemos y no podemos controlar. Os pedimos un esfuerzo adicional para intentar centrarnos en el AHORA, y en todo aquello que está en nuestra mano en estos momentos, para tratar de hacer más llevadera la situación. Lo único que depende de nosotros es la actitud que tengamos frente a estos eventos, como ya comentó en su famoso libro “El hombre en busca de sentido” el conocido psiquiatra Victor Frankl:

Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.

¿Qué podemos hacer en la situación en la que estamos con los medios que tenemos?

A través de estas líneas nos gustaría transmitir nuestro apoyo de corazón a todas las familias que hayan sido tocadas por el virus y se encuentren batallando contra él. Y también transmitirles a todos los profesionales que, aunque les sobren motivos para hacerlo, no caigan en el desánimo por la situación económica que estamos viviendo.

El confinamiento obligado a raíz del COVID-19, está trayendo consigo una desaceleración y ruptura de hábitos en nuestras vidas que quizás era necesaria… y nos está abriendo a nuevas oportunidades de crecimiento personal y profesional que pueden ayudarnos hasta que esta situación acabe, porque antes o después, esta situación pasará.

Para que todo ello se traduzca en hechos, deberíamos ponernos a trabajar desde ya: tenemos ante nosotros la oportunidad para intentar mejorar y desarrollarnos como personas y como profesionales.

Como primer paso, os alentamos a realizar un autoanálisis para reflexionar sobre nuestra vida y detectar dónde estábamos poniendo toda nuestra energía y tiempo. Redescubrir quién queremos ser y qué queremos atraer a nuestras vidas: nuestro QUÉ, nuestro PORQUÉ y nuestro PARA QUÉ. Es hora de darnos cuenta de lo verdaderamente importante: es el momento de reescribir nuestro guion para tener una vida más saludable y más alineada con nuestro propósito, como profesionales y como personas.

Es hora de reescribir nuestro guion y que nos demos cuenta de cuáles son los pilares fundamentales de nuestra vida.

Para lograr que todas estas mejoras sean realmente eficaces, será vital intentar cambiar el chip y actuar con determinación: decidir qué queremos conseguir durante estas próximas semanas y hacer un plan de mejora personal y profesional con metodología y planificación. Tener claros los objetivos que queremos alcanzar y planificarlos en el tiempo, nos permitirá organizar las acciones diarias para obtener unos resultados concretos. El elaborar planes por escrito hace que seamos más conscientes de nuestras prioridades, y con más consciencia, tomaremos mejores decisiones, y consecuentemente obtendremos mejores resultados.

Sea cual sea nuestra actividad profesional, tratemos de que no pase ningún día sin haber conseguido, al menos, un objetivo de mejora personal o profesional.

No dejemos que pase ningún día de confinamiento sin haber llevado a cabo, al menos, una mejora profesional y personal.

También es el momento de darle el valor que merece a una parte muy importante de nuestras vidas: la familia. Se nos presenta una gran oportunidad para pasar tiempo de calidad juntos, fortalecer nuestros vínculos y cultivar nuestras relaciones familiares. No nos olvidemos también de cuidar a nuestros amigos, manteniendo el contacto virtual/ telefónicamente con ellos, en particular con aquellos que están confinados en solitario en sus viviendas o ingresados en hospitales sin poder abrazar a sus personas queridas… Tratemos de apoyarles, especialmente a través de llamadas y mensajes de aliento… Dependerá de cada uno de nosotros, y de la situación personal que nos haya tocado vivir, que los días de confinamiento se conviertan en una inversión positiva y necesaria en nuestra vida.

Ánimo a todos, saldremos de esta y lo haremos seguramente como mejores personas, más humanos y conscientes de las prioridades en nuestra vida.

“Solo se llega más rápido, pero juntos llegaremos más lejos” (Proverbio Chino).

Es el momento de unirnos como sociedad para ir todos de la mano, con el único objetivo de salir de esta situación lo antes posible y de la mejor manera posible, cumpliendo con la parte que nos toca: quedarnos en casa y respetar las normas para evitar la expansión de esta pandemia. ¡Juntos lo conseguiremos!

Os dejamos una fábula para que reflexionéis:

“La fábula del granjero y el caballo”

Había una vez un campesino chino, pobre pero sabio, que trabajaba la tierra duramente con su hijo. Un día el hijo le dijo:

-¡Padre, qué desgracia! Se nos ha ido el caballo.

-¿Por qué le llamas desgracia? – respondió el padre – veremos lo que trae el tiempo…

A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.

-¡Padre, qué suerte! – exclamó esta vez el muchacho – Nuestro caballo ha traído otro Caballo.

-¿Por qué lo llamas suerte? – repuso el padre – Veamos qué nos trae el tiempo.

En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y este, no acostumbrado al jinete, se encabritó y lo arrojó al suelo. El muchacho se rompió una pierna.

-¡Padre, qué desgracia! – exclamó ahora el muchacho- ¡Me he roto la pierna!

Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció:

– ¿Por qué lo llamas desgracia? ¡Veamos lo que trae el tiempo! El muchacho no se convencía, sino que gimoteaba en su cama.

Pocos días después, pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando reclutar jóvenes para llevárselos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano chino, pero al ver al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y pasaron de largo.

El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno.