Es una realidad entender que estamos immersos en una época de grandes cambios y como he mencionado tantas veces, ni es la primera ni será la última crisis que atravesemos.

Saber navegar en aguas turbulentas, es una cualidad imprescindible que un buen líder debe tener, independientemente del cargo que ocupe dentro del organigrama de su empresa. Cuando el mar está en calma, todos somos buenos marineros: los clientes llaman a nuestra puerta solicitando colaboraciones, alcanzamos los objetivos mensuales, cerramos una venta, etc. Nos sentimos imparables, somos buenos y la vida nos sonríe.

 

Pero cuando el mar está revuelto, no todos se atreven a salir a navegar, nos entra miedo, no controlamos la situación, quizás será necesario tomar decisiones que a priori pueden parecer más arriesgadas, … con ello no significa que el líder no tenga miedo, sino que no permiten que éste se haga con el timón de la embarcación. El miedo es un grumete que todo barco tiene, pero que un buen capitán nunca dejará al mando de la nave.

Al fin y al cabo ¿dónde nos lleva el miedo? por supuesto la primera respuesta es, a «no hacernos daño», pero por intentar sobreprotegernos, también nos hacemos más pequeños, a no querer salir de nuestra zona de confort, de lo conocido, el miedo nos convierte en conformistas, el miedo nos mantiene en lo «más vale lo malo conocido que lo bueno…» y, en definitiva, el miedo nos impide crecer.

¿Cómo vamos a saber hasta dónde somos capaces de llegar si evitamos a toda costa «exponernos»?

Con estas palabras os invito a expandir vuestros límites, a ser curiosos, atrevidos, independientemente del cargo que ocupéis. Un buen líder no es únicamente aquel que tiene a su cargo un equipo sino que es aquel que apuesta por convertirse en la mejor versión de sí mismo.

Cosimo Chiesa
Presidente de Barna Consulting Group

 

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Foto: Cosimo Chiesa